No es un término más para abrumar, sino una invitación para que hagas pequeños cambios en tu clase que podrán significar mucho en el desarrollo integral de tus estudiantes.
¿Quieres que tu aula de clase siga siendo autoritaria? Si la respuesta es: NO, considera incluir en tus procesos de clase algunos principios que se esgrimen en el aula democrática. Una de las primeras escuelas democráticas es la Escuela Summerhill, un internado británico fundado en Suffolk en 1921. La Escuela Summerhill reflejaba la creencia del educador escocés A. S. Neill (1883-1973) de que la educación debía moldearse según las necesidades del estudiante.
Un aula democrática es un ambiente de aprendizaje donde los estudiantes participan activamente en la toma de decisiones que afectan su proceso de aprendizaje, fomentando un sentido de pertenencia y autonomía, y promoviendo valores como el respeto, la libertad de expresión, la igualdad y el trabajo en equipo. Seguramente, te preguntarás: ¿y cómo lo hago? Quizás tu colegio no pueda ser llamado un “colegio democrático”, pero puedes incluir ciertas prácticas que cambiarán tu ambiente de enseñanza.
Convierte tu clase en un espacio donde aprender es una experiencia compartida:
Escucha activamente las ideas y propuestas de tus estudiantes.
Involúcralos en decisiones sobre normas, actividades y contenidos.
Fomenta la autonomía, dándoles mayor control sobre su aprendizaje.
Forma estudiantes que respetan y valoran la diversidad:
Incentiva el respeto por diferentes opiniones.
Desarrolla la tolerancia y la inclusión en el aula.
Reconoce y celebra comportamientos basados en valores.
Crea un entorno donde todos quieran participar:
Potencia el trabajo en equipo.
Desarrolla habilidades de resolución de problemas.
Fortalece la conciencia del rol en la comunidad.
Genera un ambiente de confianza, respeto y colaboración.
Cuando sienten que su voz importa, se comprometen más
Lograr mayor participación en el aprendizaje empieza por construir comunidad:
Haz que tus estudiantes sientan que sus opiniones cuentan.
Convierte tu clase en una comunidad donde todos participan.
Prepáralos para ser ciudadanos activos en una sociedad democrática.
Promueve el trabajo colaborativo y cooperativo.
Permite que los estudiantes elijan con quién trabajar.
Dales libertad para definir sus propios modos de trabajo.
Impulsa el desarrollo integral de tus estudiantes:
Fortalece el aprendizaje académico con sentido.
Desarrolla habilidades socioemocionales.
Fomenta la formación cívica y democrática.
Implementa estrategias de participación activa en tu clase.
Aplica dinámicas de trabajo colaborativo con elección estudiantil.
Destina 10 minutos de clase a escuchar propuestas de tus estudiantes sobre actividades o formas de aprender un tema. Implementa al menos una y observa cómo se involucran más.
Deja que los estudiantes escojan con quién trabajar y cómo organizarse en una actividad grupal. Reflexiona con ellos sobre lo que funcionó y lo que puede mejorar en la próxima.
Sigue los principios de "una escuela democrática", fija espacios con tus estudiantes para discutir normas, tomar decisiones relacionadas con su aprendizaje y discutir asuntos que estén interfiriendo en el correcto proceso de aprendizaje.