La inteligencia artificial ya está transformando la forma en que enseñamos, planificamos y acompañamos el aprendizaje, y tú puedes aprovecharla desde hoy. En esta sección descubrirás cómo construir prompts claros, pedagógicos y efectivos que te permitirán ahorrar tiempo, mejorar tus clases y fortalecer tu práctica docente sin perder tu criterio profesional. Explora, prueba y adapta estas estrategias para convertir la IA en una aliada consciente, ética y al servicio de tu labor educativa.
Comencemos con unos conceptos básicos sobre la construcción de prompts.
En la era de la inteligencia artificial (IA), un prompt es la instrucción, pregunta o indicación que le das a una herramienta de IA para que te ayude a generar respuestas, ideas, textos, actividades o soluciones. Para ti, docente, el prompt se convierte en una nueva forma de comunicación pedagógica: es el puente entre tu intención educativa y el apoyo que la IA puede ofrecer. No se trata solo de “pedir algo”, sino de orientar a la tecnología para que responda de manera alineada con tus objetivos de enseñanza, el contexto de tu salón de clase y las necesidades de tus estudiantes.
La calidad de la respuesta que ofrece la IA depende, en gran medida, de la calidad del prompt. Un prompt mal formulado genera resultados genéricos, poco útiles o descontextualizados; en cambio, un buen prompt permite obtener propuestas más claras, pertinentes y aplicables a tu trabajo como docente. Saber construir prompts fortalece tu autonomía como profesor, te ayudará a ahorrar tiempo en la planeación, mejorará la personalización del aprendizaje, y convierte a la IA en un verdadero apoyo pedagógico, no en un simple generador de textos.
A continuación, encuentras 3 ejemplos de prompts que te pueden guiar a crear los tuyos:
Ejemplo 1
“Actúa como un docente experto en pedagogía y didáctica. Diseña una planeación de clase de 60 minutos para estudiantes de grado séptimo, en el área de Ciencias Sociales, sobre el tema “identidad cultural”, contextualizada a la realidad colombiana. Incluye objetivos de aprendizaje, actividades de inicio–desarrollo–cierre, recursos didácticos y una estrategia de evaluación formativa.
Ejemplo 2
“Actúa como docente de inglés nivel A1. Crea tres actividades diferenciadas (básica, intermedia y de refuerzo) para trabajar el pasado simple con estudiantes de secundaria. Considera estilos de aprendizaje visual, auditivo y kinestésico, e incluye instrucciones claras para el docente y para los estudiantes”.
Ejemplo 3
“Actúa como evaluador educativo. Elabora una rúbrica analítica para evaluar un proyecto escolar sobre problemáticas ambientales locales, dirigida a estudiantes de educación media. Define criterios, niveles de desempeño y descriptores claros, y sugiere cómo brindar retroalimentación formativa usando los resultados de la rúbrica”.
De la mano de dos referentes globales: el Dr. Gerardo Ch. Chinguel, experto ecuatoriano en investigación e innovación educativa, y el Dr. Ethan Mollick, investigador estadounidense que estudia el impacto de la IA en los negocios, el trabajo y la educación, se aprende mucho sobre la revolución que estamos viviendo con la IA. Ellos nos invitan a no ser meros consumidores de tecnología, sino creadores activos de valor. Porque la IA no reemplaza a los docentes, pero los docentes que saben usar IA sí reemplazarán a los que no.
Uno de los aprendizajes más contundentes que estos expertos nos dejan es el valor de un buen prompt. Un prompt bien diseñado no es solo una orden para la IA, sino una llave maestra que desbloquea todo su potencial. La pregunta clave no es ¿Qué puede hacer la IA por mí?, sino ¿Estoy formulando mis instrucciones de manera efectiva? Tanto el Dr. Chinguel como el Dr. Mollick subrayan la importancia de construir bancos de prompts que sean reutilizables y adaptables a distintos contextos. No se trata de improvisar, sino de diseñar instrucciones estratégicas que maximicen el impacto de la IA en nuestras aulas.
Existen algunas "fórmulas" sugeridas para construir un buen prompt, usa la de tu preferencia.
Siempre dile a la IA:
El rol que debe asumir, a que entorno se debe dirigir, qué debe hacer, qué instrucciones le das, qué comentarios adicionales le tienes que dar, y finalmente, qué criterios de evaluación debe tener en cuenta.
Siempre incluye en tus prompts los siguientes ingredientes:
Tarea
Contexto
Ejemplo
Persona
Formato
Tono
Usa el acrónimo para tener en cuenta que elementos incluir en tu prompt:
Propósito, Rol, Especificidad, Contexto, Instrucciones claras, Salida esperada, Opciones adicionales
(adaptado de los objetivos SMART)
→ Simple y claro, Medible (extensión definida), Alineado con el propósito, Relevante para la audiencia, Temporalizado
Sin embargo, la pregunta que continúa: ¿Estamos listos para dominar esta nueva habilidad, o dejaremos que la IA nos supere?